|
“Nunca podemos ir a casa, regresar a la escena
primera, […],
porque siempre hay algo en el medio.”
Ian
Chambers
*
Siempre hay algo en el medio entre el presente y la escena primaria
que suponemos como nuestro principio de autenticidad, y lo que está en
el medio es la historia. Sólo podemos imaginar nuestros cuerpos por
sus efectos y los resultados de sus múltiples historias personales y
colectivas. Toda identidad está inscrita en múltiples relaciones de
poder. Es por eso que tanto nuestro sentido de nacionalidad como el de
sexualidad se inscriben en un sin número de otros discursos sociales y
políticos que a menudo son movedizos y cambiantes. De aquí que la
obsesión con la homosexualidad nunca se concentre solamente en la
orientación sexual per se, sino que siempre en tal obsesión
intervienen factores políticos, históricos, étnicos, raciales,
lingüísticos, de edad, y aún geográficos. En la literatura
cubano-americana de tema abiertamente gay y/o lesbiano, la complejidad
entre lo nacional y lo sexual se hace notar de manera sobresaliente.
No es solamente que tal o más cual generación cubano-americana sea más
o menos cubana, o que la homosexualidad sea más o menos reprimida en
Cuba que en los Estados Unidos, sino que se trata de toda una serie de
relaciones dinámicas y cambiantes de poder. Es por esto que a las
preguntas típicas de la llamada identidad nacional y sexual en los
trabajos de estos escritores, habría que añadir varios otros
cuestionamientos que le dieran mayor amplitud a los nudos discursivos
que pueden leerse en esos textos.
Por estas razones, no voy a tratar aquí sistemáticamente la cuestión
de las obras de diferentes generaciones de escritores
cubano-americanos porque eso se ha hecho en trabajos de otros
estudiosos. Más bien preferiría dedicar este espacio limitado a tratar
de reflexionar sobre algunos aspectos de esta problemática, sobre cómo
se sitúa la representación de la cuestión gay y lesbiana en la
dinámica de lo trasnacional en dos obras bastante conocidas de
escritores de origen cubano que escriben parcial o principalmente en
inglés. Tal vez mi preocupación central en estas reflexiones se pueda
resumir en la idea de que el discurso gay y lésbico se interpone como
un espacio desde donde se cuestiona tanto el pasado cubano que estos
autores recuerdan, como el presente norteamericano; tanto la cuestión
nacional que han dejado atrás, como las consecuencias de dejar atrás
ese pasado y adoptar nuevos valores en relación con el país de origen
y la orientación sexual. La pregunta que me hago a través de todo el
presente trabajo es la siguiente: ¿qué papel juega el aspecto
homoerótico de estos textos en la encrucijada de los nuevos discursos
globalizados del mundo estadounidense?
Para analizar algunas de estas cuestiones, tomemos por caso dos textos
escritos en inglés por cubano-americanos en los que la cuestión
homosexual es muy prominente: Crazy Love (1989)[1]
de Elías Miguel Muñoz (1954- ) y We Came All the Way from Cuba So
You Could Dress like This? (1994)[2]
de Achy Obejas (1956- ).
En Crazy Love Muñoz cuenta la historia del conflicto de
identidad nacional y sexual de un cubano-americano que vive en Los
Angeles. En esta historia la diseminación de la identidad cubana y la
ambivalencia sexual se complican con la fuerza enorme que ejerce sobre
el personaje principal el consumismo norteamericano y la cultura de
masas. We Came All the Way from Cuba So You Could Dress
like This? (1994) de Achy Obejas (1956-) es una
colección de cuentos en la que se notan varios de los conflictos que
aparecen en Crazy Love, pero el personaje principal de Obejas
es una lesbiana cubano-americana que vive en Chicago y que se siente
muy parte de la cultura lésbica urbana de esa ciudad. Desde esta
posición ella tiene que luchar en contra de los conflictos de los
familiares cubanos más viejos que insisten en aferrarse a las
costumbres y valores de otra época y otro lugar, de otra
nacionalidad. Además, en los textos de Obejas sobresale una
re-definición del mainstream estadounidense así como del
socialismo cubano; de esta manera los cuentos de Obejas por un lado
afirman y por otro rompen los estereotipos tanto de la cultura
cubano-americana como norteamericana.
Vayamos a los detalles de estos textos. En 1989 se publicó Crazy
Love, una novela autobiográfica que era la primera obra en inglés
que escribía Elías Miguel Muñoz. La historia tiene lugar en Los
Ángeles, donde vive el joven Julián (más tarde este nombre se
americanizará y perderá el acento). El tema central de la novela es
la relación entre las fuerzas antagónicas de la cultura cubana que
dejaron los padres y abuelos de Julián en la isla, y la nueva cultura
norteamericana que domina en el nuevo ambiente en que ahora viven.
Esta última cultura está dominada por lo que pudiéramos llamar la
ideología del éxito, la cual se articula en la novela mayormente por
medio de la música popular; de aquí el título Crazy Love, que
viene de la conocida canción de Paul Anka. De hecho, en el curso de
la narración Julián se hace un músico pop. La historia de Julián, un
cubano que salió de su país con su familia y ahora vive con ellos en
Los Ángeles, consiste de fragmentos de su vida. Cada sección de la
narración relata los recuerdos de Julián cuando era niño en Cuba, su
viaje a los Estados Unidos, y su desarrollo personal, profesional y
erótico (incluyendo homoerótico) en California.
Uno de los conflictos principales de esta novela es el típico dilema
del cubano-americano entre el pasado y el presente, entre la fuerza de
atracción de la cultura de origen y la tentación y los obstáculos de
la cultura adoptiva. En la novela, la abuela de Julián es el
personaje que mejor y más radicalmente representa el pasado cubano.
Ella exige que en el nuevo lugar se mantengan las costumbres y los
valores de la clase media cubana de los años cincuenta, incluyendo la
unidad familiar y la “cubanía.” Sus exigencias a menudo aparecen como
fuera de lugar en relación con los valores de la vida norteamericana.
Ante estas exigencias de la abuela, Julián se pregunta, “Why
won’t grandmother let go of the past?” y “Why can’t she realize that
we’re far, so far from Cuba?” (104).
A través de la narración se hace claro que el mayor deseo de Julián es
lograr éxito a gran escala en la sociedad norteamericana. Mientras
más se agudiza este deseo en Julián, mayor es su toma de conciencia de
que los valores de su pasado cubano constituyen obstáculos para sus
aspiraciones. Pero el deseo de Julián por lograr un éxito comercial
encuentra también otros obstáculos: las prácticas homosexuales están
en conflicto tanto con las normas morales cubanas como con las
norteamericanas. Por tanto, se hace necesario que él resuelva no sólo
el dilema entre las culturas cubanas y norteamericanas, sino también
el conflicto entre la homosexualidad y la heterosexualidad. Las
prácticas homosexuales más sobresalientes en la narración son las que
se refieren a la relación entre Julián y Lucho, otro joven músico
cubano-americano que toca en la misma banda musical organizada por
Julián. Bien entrada la historia de la narración, sin embargo, surge
un nuevo personaje: una muchacha norteamericana llamada Erica Jonson,
la cual pronto se convierte en la vocalista y eficiente organizadora
del grupo musical de Julián, “L.A. Scene.” Erica termina no sólo por
controlar el grupo, sino también los sentimientos de Julián, ya que
éste se enamora de ella y descontinúa sus relaciones con Lucho. De
esta manera, al final de Crazy Love casi todos los elementos
básicos de la historia cambian o son invertidos radicalmente en
comparación con el principio de la novela. Erica ha sido el
catalizador principal de la peripecia de la narrativa: desde ese
momento de la historia el grupo musical se hace cada vez más
norteamericanizado y por tanto exitoso a gran escala. Además, Julián
(ahora sin acento) se adapta progresivamente a las costumbres y
valores de los Estados Unidos (a despecho de la abuela), abandona sus
prácticas homosexuales, y se entrega completamente a sus relaciones
heterosexuales con Erica.
En mi lectura de esta narración, Erica simboliza el discurso
norteamericano dominante, el cual acarrea consigo tanto el deseado
éxito comercial y consumista y la aprobación social de las relaciones
heterosexuales (en este sentido, ambas culturas coinciden). La novela
termina con una carta de Geneia, la hermana menor de Julián, en la que
ella aprueba la decisión de su hermano y le dice que no se sacrifique:
“Don’t give up your life” (ibid). Este llamado de Geneia así como
otras inferencias en el texto parecen implicar que los conflictos de
Julian se encuentran entre un pasado cubano tiránico y una “libertad”
que sólo se puede lograr adaptándose a los valores norteamericanos más
establecidos (los cuales incluyen una alta dosis de consumismo y
heterosexismo). No obstante, el problema no es tan simple. Con la
conversión del grupo musical de Julián de un ritmo cubano-latino a una
música más típicamente norteamericana, él, junto con los demás músicos
cubanos, logra liberarse de un pasado tiránico y adoptar nuevos
estereotipos culturales no menos tiránicos que su pasado cubano.
Julián descubre que el curso de su vida muestra un rechazo de los
valores cubanos junto a una aceptación progresiva de estereotipos
norteamericanos, los cuales se simbolizan con expresiones tales como
“American Success Story,” “Hispanic rocker,” y “The best thing to come
along since Ricky Ricardo” (144-52).
Para lograr éxito comercial, la herencia cultural de Julián ha perdido
casi totalmente su fuerza en aras de la poderosa cultura
norteamericana post-moderna. Los valores culturales de su tierra
natal han sido casi totalmente eliminados, pero la nueva cultura
consumista norteamericana no ha acarreado consigo ningún sentido de
verdadera libertad. De hecho, en su deseo de adaptarse a los valores
del mainstream de su país adoptivo, Julián ha tenido que
renunciar a sus prácticas homosexuales. Crazy Love trata de
ofrecer una solución del dilema entre los valores cubanos y
norteamericanos, y entre la orientación homosexual y la heterosexual,
pero el resultado es otro dilema en el cual los nuevos valores son una
especie de trampa. El atractivo del texto de Muñoz estriba
precisamente en esta realización, porque no se trata de una historia
de éxito puro sino una invitación a reflexionar, a dialogar, y debatir
sobre los valores cubanos y norteamericanos (ambos homofóbicos) del
pasado siglo y lo que éstos significan para un cubano-americano como
Julián o Julián. La historia se ha interpuesto no solamente entre el
pasado y el presente, entre lo cubano y lo norteamericano, sino
también en cuestiones sexuales y familiares y en valores sobre el
éxito social y económico.
Otro dilema que creo percibir en mi reflexión sobre Crazy Love
es el que reside entre la escritura de un texto narrativo (o una
novela seudo-autobiográfica en este caso) y la escritura de un texto
musical. El texto de Muñoz es una novela, no un gran éxito musical en
el mercado norteamericano. Crazy Love, aunque se pudiera decir
que ha tenido cierto éxito crítico limitado entre algunos lectores
latinos y cubano-americanos, está muy lejos de ser un gran éxito
comercial de gran escala como la canción de Paul Anka que le diera
título. No solamente el libro fracasa en convertirse en un éxito
comercial en este sentido, sino que también fracasa cuando lo
comparamos con otra novela de un escritor de origen cubano como The
Mambo Kings (1989)[3] de Oscar
Hijüelos, que se publicó el mismo año que Crazy Love y recibió
el codiciado Premio Pulitzer. ¿Es que obras como The Mambo Kings—obras
que parecen representar más completamente los estereotipos que la
sociedad norteamericana tiene de los hispanos o latino de Estados
Unidos—son el equivalente del programa televisivo I Love Lucy?
Acaso las concesiones que Crazy Love hace al mercado
estadounidense han sido insuficientes tanto en contenido (¿demasiadas
referencias al mundo cubano y cubano-americano y a las prácticas
homosexuales?) y en forma (falta de sofisticación literaria y
distribución comercial). Parece ser que Crazy Love es
consumido por el consumismo, pero sus sacrificios en el lenguaje,
estilo, contenido, publicidad y orientación sexual no han sido
suficientes. Una de las preguntas que queda sin contestar después de
la lectura de esta novela es que tal vez haya otras “soluciones” a los
dilemas culturales, sexuales y de mercado que Muñoz no pudo lograr en
su novela.
Veamos ahora las soluciones que se derivan de la colección de cuentos
de Achy Obejas titulada We Came All the Way from Cuba So You Could
Dress like This? en comparación con las que acabamos de discutir
en relación con Crazy Love. Los cuentos de Obejas, como la
novela de Muñoz, fueron escritos originalmente en inglés, y como el
protagonista de Crazy Love algunos de los personajes de los
cuentos de Obejas luchan contra los valores y costumbres de sus padres
cubanos. Además, algunos de los personajes en las obras de ambos
autores participan activamente de relaciones homosexuales. No
obstante, se pueden notar varias diferencias entre la novela de Muñoz
y los cuentos de Obejas. Por ejemplo, aunque Crazy Love Julián
parece haber adoptado los valores de la sociedad consumista
norteamericana, todavía insiste en mostrar una constante preocupación
con sus raíces cubanas. Las ha puesto a un lado, pero no sin gran
dificultad y profundas dudas. Además, Julián termina abandonando las
prácticas homosexuales, al entregarse a las relaciones con Erica
Johnson, que representa los valores del “American Way of Life.”
Por el contrario, la mayoría de los personajes de la colección de
Obejas parecen identificarse con lo que en el lenguaje sobre los
grupos étnicos de los Estados Unidos se ha dado por llamar
Hispanics o Latinos/as, los cuales han venido a formar
parte de alguna manera de las llamadas “minorías étnicas” y cuyos
conflictos no siempre se relacionan directamente con su país de origen
o con un sentido de nostalgia y pérdida de la madre patria. Si estos
personajes de Obejas sienten nostalgia, no es necesariamente por Cuba
ni siquiera por Miami, sino por la ciudad de Chicago. Además, casi
todos los personajes de Obejas se identifican fuertemente con
identidades gays y lesbianas dentro de una política sexo-social
posterior a los eventos del Stonewall (1969).
Los detalles y preocupaciones diarias de la sociedad norteamericana de
los ochenta y noventa se describen tan insistentemente en los cuentos
de Obejas que sólo un lector muy versado en estos asuntos puede
comprender fácilmente a qué se refieren. En estos textos hay
referencias, entre otros asuntos, a los seguros de carros, al sistema
público del tránsito de Chicago, al consumismo post-moderno, a los
TV dinners, al tipo de relaciones entre lesbianas en las grandes
ciudades de Estados Unidos, a películas del momento, al comportamiento
de la policía y, lo más pertinente para este estudio, a las
diferencias entre gay, lesbian y straight que se
han desarrollado en el imaginario colectivo norteamericano de la era
posterior al Stonewall.
La mayoría de los personajes en los cuentos de Obejas son clara y
abiertamente lesbianos, aunque también aparece una pareja de hombres
gay en uno de esos textos. En el cuento titulado “Above All, A Family
Man,” el personaje narrador Tommy Drake se identifica como un hombre
gay que padece del SIDA y que tiene relaciones amorosas con Rogelio,
un mexicano indocumentado que vive en los Estados Unidos. Los efectos
de la enfermedad son verdaderamente terribles y devastadores, pero el
título del cuento se refiere más bien a Rogelio, el cual, a pesar de
su relación amorosa y sexual con Tommy, nunca se percibe a sí mismo
como “homosexual” o “gay.” Como dice la narración, Rogelio
“does not consider himself even vaguely homosexual. Instead, he
thinks of himself as sexual, as capable of sex with a
cantaloupe as with a woman or a man.” Rogelio “is no less married, no
less a parent—in fact, he is, above all, a family man—and how he
manages to juggle it all has always amazed me.” Todo
este asunto de la “identidad” o falta de la misma en Rogelio apunta a
la inestabilidad o falta de un referente real en términos como
homosexual o gay, y por tanto a la variedad de identificaciones que
los miembros de diferentes culturas adquieren en relación con su
comportamiento sexual. También llama la atención en este cuento la
nostalgia de Tommy por Chicago cuando está en otra ciudad.
La descripción de los que sufren del SIDA y de los gays y lesbianas y
otros marginados sociales aparecen en estos cuentos casi siempre como
personas en circunstancias económicas difíciles. No obstante, a
menudo se repite en estos textos que uno de estos personajes es una
periodista lesbiana de origen hispánico que vive en Chicago. Todo
esto apunta, claro, a características de la propia autora del libro.
Pero, marcando ciertas semejanzas y algunas diferencia con lo que se
narra en Crazy Love, en los cuentos de Obejas se implica una
lucha entre cierto personaje que es una lesbiana feminista y sus
padres que se distinguen por ser muy conservadores social y
políticamente. No obstante, esta tirantez realmente sólo se da
claramente en el último de los cuentos de la colección, en el cual
además se narran detalles de la vida de la narradora-protagonista
desde la niñez hasta el presente de la narración, haciendo hincapié en
sus raíces cubanas. Este texto trata más que nada de dos momentos en
la vida de la narradora-protagonista: su llegada de Cuba a la edad de
diez años en un botecito con sus padres, y treinta años más tarde
cuando ella reflexiona sobre su pasado durante el velorio de su padre
en Miami. La protagonista, que ahora vive en Chicago, es lesbiana,
feminista, y es lo opuesto en muchos sentidos a sus padres,
especialmente en cuanto a los valores sociales y políticos. De hecho,
sus ideas políticas pueden calificarse de izquierdistas en relación
con Cuba socialista, ya que ella ha reconsiderado su posición política
en este sentido y ha establecido una suerte de relación con Cuba. ¿Es
que la orientación sexual ha influido en su posición subversivamente
política? ¿Es que en este sentido la orientación sexual de ciertos
escritores de la isla ha influido en su rechazo al gobierno cubano?
No es fácil contestar con absoluta certeza estas preguntas, pero es
interesante plantearlas.
Algunas de las situaciones y comentarios en este cuento parecen
implicar que sus cambios políticos son el resultado de las actitudes y
los valores del feminismo y el movimiento de liberación gay/lesbiano
de los Estados Unidos en lugar de la influencia cubana. Los dos
momentos claves de “We Came All the Way from Cuba” implican que la
mayoría de los cuentos de esta colección tienen lugar entre estos dos
momentos. La historia menciona varios eventos históricos y figuras
políticas relacionadas con los Estados Unidos y Cuba: La guerra de
Vietnam, los Kennedys y la opinión que tenía su padre de ellos (él es
el estereotipo del cubano anticomunista), la invasión de Bahía de
Cochinos y Fidel Castro. Las ideas de su padre sobre estos asuntos
aparecen en la narración como una expresión de patriotismo exagerado e
intenso. Pero poco a poco él comienza a aceptar la idea de que el
regreso a Cuba como resultado de la caída de Castro no es nada
inminente, y por tanto comienza a tratar de adaptarse a la vida
norteamericana. Pero mientras esta adaptación del padre es mínima y
desde una posición política de extrema derecha, la adaptación de la
protagonista parece ser rápida y desde posiciones rebeldes e
izquierdistas. Su salida del armario como lesbiana parece haber sido
influida por sus ideas políticas liberales de izquierda, o al revés.
También podría argüirse que las ideas políticas y la salida del
armario lesbiano vienen juntas. Todos los cambios y conflictos de
este cuento conducen a que la narradora-protagonista reflexione sobre
su vida, pasada y presente, y también sobre qué hubiera sucedido si
sus padres no hubieran salido de Cuba o si la Revolución del ´59
hubiera fracasado. Estas preguntas quedan sin respuestas, pero el
regreso a Miami para el velorio de su padre le permite poner en
perspectiva todo lo que le ha sucedido a ella como periodista,
feminista, lesbiana y activista política. Tal vez la muerte de su
padre pueda leerse como el fin de un estereotipo del
cubano-americano. Las representaciones de la protagonista implican
otro tipo de persona que por un lado conduce a nuevos estereotipos (la
típica lesbiana de la gran ciudad norteamericana de hoy) pero por otro
lado es capaz de romper moldes y limitaciones anteriores, permitiendo
de esta manera una interpretación que incluya una resistencia posible
ante los sistemas dominantes de poder.
La lectura de obras como las de Muñoz y Obejas y tantas otras, nos
invitan a pensar sobre cuestiones de identidad o la falta de ella,
pero también sobre las múltiples relaciones de poder que se mezclan y
se influyen mutuamente. Una de las reflexiones que provocan estos
textos es que toda idea de nación siempre implica en su reverso un ex-ilio,
un estar fuera de la isla, un estar fuera del hogar, y para los que
formamos parte de la diáspora cubana la dispersión cultural nos da la
sensación de un interminable viaje de una casa a otra que nunca llega
a obtener categoría hogareña. Y dentro o fuera de ese desencuentro
sobresale con fuerza todo lo que se relacione con las sexualidades,
especialmente con aquellas que merodean fuera de lo que parece ser por
momentos el centro de lo aceptado por una sociedad y un tiempo
determinados. Las sexualidades marginadas nos invitan a reflexionar
sobre la nación y sus fantasmas, sobre los imaginarios colectivos y
sus contradicciones, y pueden teorizarse como formas de resistencia
que nos hacen pensar sobre la nación y la cultura global en que
vivimos. Al aflojarse los lazos entre cultura y lugar, se abren nuevas
posibilidades imaginarias que pueden permitirnos reconstruir un nuevo
lenguaje que nos saque de una encrucijada ideológica. La
superposición de la sexualidad marginada y la diáspora produce la
exageración de una traducción cultura que nunca cesa de producir
nuevas imágenes porque a fin de cuentas la cultura no es una
arqueología sino una producción.
Obras citadas
* Ian Chambers, Border Dialogues:
Journeys in Post-Modernity. Londres: Coutledge, 1990, página 104.
Elías Miguel Muñoz, Crazy Love. Houston: Arte Público Press,
1989. (Todas las citas que aparecen en este artículo se toman de esta
edición).
Achy Obejas, We Came All the Way from Cuba So You Could Dress like
This? Pittsburgh: Cleiss Press, 1994. (Todas las
citas que aparecen en este artículo se toman de esta edición).
Oscar Hijüelos, The Mambo Kings. Nueva York: Harper & Row
Publishers, 1989.
|